lunes, 15 de abril de 2013

Una película para una historia de incautos. Un articulo de la compañera Rosa Perdomo


Una película para una historia de incautos.
 Rosa Perdomo.

El film de la directora norteamericana  Kathryn Bigelow, que recrea los supuestos hechos de la acción, en la que fue ejecutado Osama Bin Laden por un comando yankee, resulta sorprendente pues al verse imágenes que se ajustan a la versión oficial de los hechos, hacen más cuestionable la misma.
La película Zero Dark Thirty permite visualizar, insisto al margen su veracidad, acciones que revelan una serie de incomprensibles inconsistencias que no resisten un análisis crítico, desde el punto de vista militar, de las medidas defensivas, tanto estáticas como dinámicas, de la vivienda del líder de Al- Qaeda.
Veamos:
·        Un muro de perimetral de aproximadamente 2.90 m de altura promedio rodeaba la finca sin que pareciera tener más medidas de vigilancia, que unos perros domésticos no entrenados. ¿Cómo es posible que no tuviera una guardia armada permanente?
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     La simple presencia de perros entrenados en la finca permitiría dar la alarma incluso podrían causar dificultades a los atacantes.
    
      
·        Una patrulla permanente de experimentados combatientes con armas ligeras y cohetes RPG-7 o Stinger (cuyo uso por los fundamentalistas es de conocimiento público) podría haber creado una barrera de fuego eficaz  para neutralizar el desembarco. ¿Es que no recordaban los derribos de helicópteros en Mogadiscio?
·        Si como recrea el film, unos simples disparos de AK 47 lograron derribar un helicóptero ¿Qué hubiera pasado si se dispararan cohetes SAM u otra arma similar?
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          La carencia de una defensa estática con contrafuertes exteriores disimulados, por obras de jardinería; por ejemplo, o la existencia de una red de bunkers subterráneos, a semejanza de los existentes en las montañas afganas o del vietcong en Vietnam, hubiese convertido la casa en una fortaleza frenando toda acción rápida del enemigo por poderosa que fuera.
·        ¿Cómo es posible que no existiera una red de focos de seguridad de alto voltaje en el exterior abastecidos por una red de energía autónoma que deslumbrara a los atacantes?


·        ¿O como no habían túneles de emergencia, hacia fincas del barrio colindante, para permitir una retirada ordenada del importante líder fundamentalista y a su, al parecer, abundante familia?

·        ¿Como el interior de la casa no estaba compartimentado y reforzado con zonas de combate sucesivas, con accesos con puestas blindadas al igual que hacen los clanes de la droga?

Todas estas medidas básicas de seguridad, reflejadas en diversos manuales de combate urbano, no parecen que se tomaran en cuenta por unos combatientes experimentados, fanáticos y dispuestos a combatir hasta la muerte, con acceso a armas de calidad y conscientes de ser buscados activamente.

Son muchas preguntas en la fabula de Bin Laden y de su supuesta muerte (ningún observador independiente tuvo acceso a su cadáver) que la convierten en una entrega mas, de estas historias fantásticas de la propaganda yankee para consumo propio o de incautos.

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